“Los jóvenes son los más atrapados por la sociedad de consumo”
12345( 4 Votos ) MARCOS NAVARRO / Alcañiz
Salvador Berlanga sostiene su libro. NIEVES BALLESTERO
El primer Premio de Investigación en Consumo de Aragón, el maestro alcorisano Salvador Berlanga, presentará el martes su nuevo libro La educación del consumidor en el aula, en la familia y en la sociedad. Partiendo de la base de que los jóvenes son el sector de la población más vulnerable ante la sociedad del mercado, el autor aporta consejos para padres y profesores y hace responsable del éxito de la educación en consumo a toda la “tribu”, esto es, toda la sociedad.
El capítulo más interesante de este libro de 315 páginas, coeditado por Mira Editores y el Ministerio de Educación, es el último, en el que Berlanga aporta numerosas propuestas de utilidad y recursos prácticos que facilitarán la tarea de educar para el consumo a familias y docentes sin formación especializada en la materia. Junto a la escuela rural, esta faceta ha predominado en la actividad investigadora de este alcorisano de adopción.
A los padres les da una norma muy clara, que es “poner límites a las acciones de consumo, especialmente aquellas que crean conflictos familiares”. Para ello, aboga por que los padres pasen más tiempo con los jóvenes y les escuchen. “En una cara hay que darles besos, y en la otra exigirles responsabilidades”, explica el autor, consciente de que “los jóvenes tienen grandes virtudes, pero son el sector de población que la sociedad de consumo más ha atrapado”.
En estas páginas, Berlanga ofrece herramientas como lugares a los que acudir ante los problemas, enlaces de Internet a portales de publicidad o juegos, títulos de libros, revistas o cuentos. También habla del papel que debe asumir la escuela para actuar “en este nuevo escenario de carácter planetario”. Para ello, muestra la necesidad de ampliar el concepto de educación para la responsabilidad desde múltiples enfoques (social, económico, ecológico, ético, cultural y emocional).
El maestro hace hincapié en la necesidad de que los jóvenes no entiendan la libertad como experimentar de todo o tener de todo. “La finalidad de la educación del consumidor no es convertir a los estudiantes en hábiles compradores, sino conseguir ciudadanos coherentes que reflexionan seriamente sobre las decisiones que toman y sobre las consecuencias de sus actos de consumo en ellos mismos, en otras personas y en su entorno social y natural”, explica.
Berlanga defiende que “la exageración del consumo (consumismo) no es buena, nos está robando tiempo y condiciona nuestra forma de vivir. Hay que preparar a nuestros hijos para no ser esclavos de nada”. Pero este reto, “necesario y complejo”, debe abordarse desde todos los ámbitos.
Por ello, habla de que el peso de la educación debe recaer en la familia, pero “eso no quiere decir que sea la única encargada”, sino que hace falta “la tribu entera”, formada por instituciones políticas, familias, docentes, técnicos, asociaciones de consumidores u organizaciones sociales y empresariales. “A menudo nos conocen mejor quienes nos venden cosas que quienes nos defienden”, alerta el investigador.
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